Diego
Rivera con la paciencia del oso
buscaba
la esmeralda del bosque en la pintura
o
el bermellón, la flor súbita de la sangre
recogía
la luz del mundo en tu retrato.
Pintaba
el imperioso traje de tu nariz,
la
centella de tus pupilas desbocadas,
tus
uñas que alimentan la envidia de la luna,
y
en tu piel estival, tu boca de sandía.
Te
puso dos cabezas de volcán encendidas
por
fuego, por amor, por estirpe araucana,
y
sobre los dos rostros dorados de la greda
te
cubrió con el casco de un incendio bravío
y
allí secretamente quedaron enredados
mis
ojos en su torre total: tu cabellera.
Localización:
La letteratura ispanoamericana e il Nobel, 2016, ISBN
978-88-7341-215-1, págs. 177-185
Idioma:
italianoTranscripción de El
cartero de Neruda (Ardiente
paciencia)
Sólo con una ardiente paciencia conquistar la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano Cit.© - Pablo Neruda, Hacia la Ciudad Espléndida: Conferencia Nobel

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