miércoles, marzo 11, 2026

La literatura | mensaje para el alma

 Cit.Verdades que la vida de la Literatura te enseña | Google © Search.com

Dice también Saint-Exupéry en El principito: «No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos».

Y cuando habla de los lazos profundos de amistad o del amor: «Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo…».

Hace falta encontrar el sentido de la vida, como quiere hacernos ver en su cuento El drama del desencantado Gabriel García Márquez:

«…el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida».

La literatura refleja nuestro tiempo

La literatura refleja la realidad de nuestro tiempo, sus carencias, miedos, prejuicios, alienaciones… Tal ocurre con el culto del cuerpo, la desinformación, el libertinaje, la falta de formación e ideas en nuestros gobernantes, los sistemas de gobierno que no tienen en cuenta al hombre, sino a los intereses partidistas o de lobbys sociales, la corrupción, las mafias, la venta de drogas, la violencia de género, la visión de una mujer objeto, las violaciones múltiples, las diferencias sociales, el uso indiscriminado de las armas por cualquiera, la venta de armas a otros países, la lucha interesada por el petróleo y las energías, el partidismo, el inmovilismo, etcétera.

De ahí la necesidad de que la literatura tenga contenido, porque cada año que nos dedicamos tan solo a jugar con las palabras es un año perdido; en cada año que nos dedicamos a cultivar tan solo la forma, nos pasaría como a aquellos que hacen miles de horas de gimnasio pero no cultivan en nada la mente, el mundo de las ideas (los griegos ya decían que mens sana in corpore sano, lo cual no significaba que un cuerpo sano podría desarrollar la mente, sino que una mente bien desarrollada podía educar al cuerpo venciendo la pereza, regulando el tiempo de trabajo y de descanso, coordinando una sana alimentación, manteniendo la higiene, etcétera).

Considero que hacen falta mensajes que alienten una verdadera sensibilidad (no sensiblería), una sana formación (no solo información), una educación de nuestras emociones, alentando los grandes sentimientos, un aporte de valores (sin miedo de hablar de ellos), una libertad consciente (no libertina), porque no podemos utilizar a placer el medioambiente, ni utilizar a las personas a nuestro antojo, ni vivir como si no hubiera un mañana (nosotros debemos por igual, respeto y cariño hacia nuestros antepasados y compromiso con la generación futura).

Toda obra literaria tiene las limitaciones de su autor

Hablar o escribir constituyen herramientas mediante las cuales se expresa nuestro pensamiento. Son sus hijos; una progenie genéticamente parecida a su artífice. De ahí que toda obra literaria es un reflejo del carácter del escritor y de su pensamiento. Podemos afirmar, entonces, que una obra no puede llegar más alto que su propio autor, porque se apoya en sus capacidades, y pronto, se encontrará con sus mismas limitaciones. Y a menudo, sus personajes tampoco podrán ser más grandes que él mismo… pues no podrán concebir realidades más allá de las que capte su creador.


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